El proyecto conjunto de la Unión Europea y el Consejo de Europa sobre justicia adaptada a la infancia ha publicado recientemente una nueva herramienta de evaluación que ofrece a los Estados miembros de la UE un marco práctico para revisar hasta qué punto sus sistemas de justicia cumplen con los estándares de este modelo de justicia. La herramienta está diseñada para apoyar la autoevaluación, identificar lagunas y orientar reformas destinadas a garantizar que los procedimientos judiciales sean accesibles, apropiados para la edad, ágiles y centrados en los derechos, las necesidades y la dignidad del niño o la niña.
Los niños y las niñas participan en los procesos judiciales en múltiples roles, entre ellos como víctimas, testigos, personas sospechosas o acusadas, o partes. En base a esta realidad, la herramienta adopta un enfoque amplio que va más allá de la justicia penal para abarcar también los procesos civiles y administrativos, así como las medidas extrajudiciales.
La herramienta está estructurada en torno a una serie de indicadores que abordan cuestiones como la existencia de alternativas al proceso judicial, el uso de tribunales y profesionales especializados, y la prevención de la victimización secundaria. Uno de los rasgos más significativos de la herramienta es su énfasis en la implementación. En lugar de centrarse únicamente en la legislación, pide a los Estados que evalúen cómo viven realmente los niños y las niñas los sistemas de justicia, qué datos están disponibles y qué medidas deben adoptarse después para reforzar el cumplimiento. En ese sentido, la evaluación se concibe no solo como un instrumento de diagnóstico, sino también como una hoja de ruta para la mejora.
Al ofrecer un marco común para la reflexión y la reforma, la herramienta busca ayudar a gobiernos, instituciones y profesionales a avanzar en la justicia adaptada a la infancia en toda la Unión Europea. También refuerza un principio central del proyecto: que la justicia adaptada a la infancia no se logra únicamente mediante estándares jurídicos, sino a través de una práctica consistente, la formación de profesionales y la participación significativa de los propios niños y niñas.